Villarruel contra el «aperturismo» de Milei: «Primero está la Argentina»

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Tras el fallo de la Corte de EE. UU. que anuló los aranceles de Trump, la Vicepresidenta lanzó un posteo demoledor. «Sin producción nacional no hay políticas reales de gobierno», sentenció Villarruel, desnudando la entrega soberana de una gestión libertaria que hoy solo ofrece recesión y dependencia.

La interna en la cúpula del poder ya no se puede disimular con fotos de protocolo. En un contexto de fuerte caída del empleo y con el cierre masivo de miles de empresas en todo el país, la vicepresidenta Victoria Villarruel utilizó sus redes sociales para marcar una distancia abismal con el modelo de apertura irrestricta de Javier Milei.

Tomando como base el escenario internacional, Villarruel fue tajante sobre el impacto del fallo judicial en el norte: «La decisión de la Corte de Estados Unidos de anular los aranceles impuestos por Trump a las importaciones, implica un golpe a las políticas de producción y establecimiento de empresas en Estados Unidos».

Mientras el presidente Milei insiste en un modelo que legitima la crueldad —aquella que en 2022 definía como la «libertad de morirse de hambre»—, su Vicepresidenta parece haber detectado el agotamiento social de la recesión 2026. Con una frase que golpea el corazón del relato oficialista, afirmó: «Sin empleo nacional y sin producción nacional no hay políticas reales de gobierno».

Villarruel no se quedó en la superficie y apuntó contra uno de los fantasmas recurrentes del discurso libertario, pero desde una óptica soberanista: «Sin industria, se pasa a depender hasta en lo más mínimo de China, un país comunista». En un mensaje que busca interpelar a la base electoral que aún cree en la soberanía, remató: «Para Trump primero está Estados Unidos, para mí, primero está la Argentina».

Mientras el Gobierno celebra la llegada de productos importados que aniquilan a la Pyme local, la Vicepresidenta advierte las consecuencias sociales de este «experimento»:

«La apertura total y libre de las importaciones solo favorece la dependencia de China y profundiza las emergencias económicas y sociales».

Estas palabras desnudaron la mentira de una gestión que prometió ser «potencia», pero que en la práctica está convirtiendo al país en un desierto productivo. «Tenemos todo para ser una potencia mundial. No debemos conformarnos con ser un país de servicios», sostuvo la titular del Senado.

El quiebre es ideológico y pragmático. Villarruel cerró su mensaje planteando la disyuntiva que hoy divide las aguas en el oficialismo: «En definitiva estamos hablando de Nacionalismo o Globalismo».

En una Argentina que atraviesa una crisis de representatividad y una economía real paralizada, este posicionamiento de Villarruel expone que el modelo de Milei no solo es cuestionado por la oposición y los gremios, sino que está perdiendo sustento en su propio seno. La pregunta para los lectores de La Matriz Noticias es clara: ¿Cuánto tiempo más puede sostenerse un gobierno que rifa el empleo nacional en nombre de un dogmatismo que ni las potencias del mundo aplican?

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