En un hecho sin precedentes para la seguridad argentina, las cinco fuerzas federales realizarán una protesta conjunta el próximo 2 de abril. El reclamo, que tendrá como epicentro el Edificio Centinela en Retiro, surge como respuesta a los «sueldos de miseria» y el colapso de la obra social IOSFA.
Por primera vez, efectivos de Gendarmería, Prefectura Naval, Policía Federal (PFA), PSA y el Servicio Penitenciario Federal coordinan una movilización unificada. El malestar principal radica en que gran parte del personal operativo hoy percibe ingresos que los ubican por debajo de la línea de pobreza.
Los puntos clave del conflicto son los Salarios, denuncian que los sueldos no cubren la canasta básica, obligando a muchos efectivos a buscar trabajos informales para subsistir, el sistema de salud, que tras la caída de la cobertura de IOSFA, miles de familias quedaron sin prestaciones médicas básicas en una transición que califican como «incompleta y deficiente» y la Gestión en Seguridad, este conflicto expone fuertes críticas a la conducción del Ministerio de Seguridad y la falta de respuestas ante la pérdida del poder adquisitivo.
El fantasma de 2013
El escenario genera una máxima tensión política. Analistas y sectores del área de seguridad recuerdan con preocupación el acuartelamiento policial de Córdoba en 2013. Si bien el formato de esta protesta es distinto, la unión de las cinco fuerzas marca un punto de inflexión institucional para el gobierno de Javier Milei.
La movilización del 2 de abril pondrá a prueba la capacidad de negociación del Ejecutivo en un contexto de alta sensibilidad social y económica.