La intendenta de Quilmes y referente de La Cámpora marcó fuertes diferencias con el Gobernador tras su discurso en la Legislatura. Reclamó por la «proscripción» de CFK, cuestionó el freno a las obras hidráulicas en su distrito y ratificó su rechazo a separar las elecciones de 2025.
La tregua en el peronismo bonaerense parece ser solo superficial. Tras el discurso de apertura de sesiones ordinarias de Axel Kicillof, la ex intendenta de Quilmes, hoy diputada provincial, Mayra Mendoza, salió al cruce con declaraciones que reavivan la interna que atraviesa el espacio desde hace dos años. Aunque el conflicto parecía haberse encauzado tras el pedido de Máximo Kirchner para que el Gobernador asuma la presidencia del PJ Provincial —acto previsto para el próximo 21 de marzo—, los cuestionamientos de Mendoza exponen las grietas profundas que persisten en el armado peronista.
Uno de los puntos de mayor fricción fue la posibilidad de desdoblar las elecciones legislativas de 2025 en la provincia, una estrategia que algunos sectores del «kicillofismo» barajaron para despegarse de la dinámica nacional. Al respecto, Mendoza fue tajante:
“Coincidimos en que no hay solución provincial para la crisis nacional y, de hecho, lo sostenemos en nuestras acciones. Como nos enseñó Néstor Kirchner, no hay proyectos locales sin proyecto nacional. De ahí nuestra oposición al desdoblamiento electoral de 2025. Los concejos deliberantes no frenan las leyes de destrucción que manda Milei al congreso nacional”.

Si bien la jefa comunal reconoció el ahogo financiero que ejerce el Gobierno Nacional sobre las arcas provinciales, no dudó en señalar que hay deudas de la gestión bonaerense con su distrito que no pueden esperar, especialmente en materia de infraestructura clave.
“Nos sumamos al reclamo por los fondos que el gobierno de Javier Milei le debe a nuestra provincia y los exigimos en cada momento que tenemos oportunidad, entendemos que hay obras como las hidráulicas de los arroyos San Francisco y Las Piedras en Quilmes, que corresponden a la PBA y no se están haciendo, por esta asfixia nacional”.
El punto de mayor tensión política y emocional llegó con la mención a la situación judicial de Cristina Fernández de Kirchner. Mendoza reprochó la omisión de Kicillof sobre lo que el sector duro del kirchnerismo denomina una «detención ilegal».
“Me preocupa que como gobernador no haya hecho referencia a la proscripción del peronismo con la detención ilegal de Cristina, para quien además humanamente esperaba una muestra de solidaridad, como también lo esperaban muchos argentinos y argentinas que queremos a Cristina”.
La interna peronista, que llegó a un punto límite en el armado de listas del año pasado, hoy se encuentra en una etapa de «ordenamiento forzado». La asunción de Kicillof al frente del PJ bonaerense a fines de este mes busca dar una imagen de unidad ante el avance de las políticas de Javier Milei. Sin embargo, las palabras de Mendoza dejan en claro que, para La Cámpora, la conducción política sigue teniendo un nombre propio: Cristina Kirchner, y cualquier proyecto provincial que intente despegarse de esa centralidad encontrará resistencia interna.