Argentina 2026: El país donde el Mustang baja 25 mil dólares y el kilo de carne sube $1.500

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Mientras el Gobierno celebra la llegada de autos importados a precios «internacionales» gracias a la quita de impuestos al lujo, las carnicerías de barrio sufren un nuevo aumento que aleja el asado de la mesa familiar. Dos realidades que conviven en una Argentina cada vez más desigual.

La brecha social en la Argentina de 2026 parece medirse hoy en caballos de fuerza y kilos de asado. En las últimas horas, dos noticias económicas opuestas han puesto de manifiesto cuáles son las prioridades de la actual gestión: beneficios impositivos para los sectores de mayor poder adquisitivo y ajustes que golpean directamente al bolsillo de la clase trabajadora.

Gracias a la eliminación del impuesto interno (mal llamado «impuesto al lujo») y la apertura de cupos sin aranceles para vehículos importados, las marcas de alta gama comenzaron a desplomar sus precios en dólares.

El caso más emblemático es el del Ford Mustang GT, que pasó de costar 90.000 USD a 65.000 USD (una rebaja de 25.000 dólares de un día para el otro). Pero no es el único:

  • Ford Bronco Badlands: Bajó de 100.000 USD a 74.000 USD.
  • Audi y BMW: Se sumaron a la tendencia con rebajas que promedian el 20% en sus modelos de entrada de gama.
  • Jeep Grand Cherokee: Registró una baja cercana a los 22.000 dólares tras las nuevas medidas.

Para el Gobierno, esto es «normalizar el mercado». Para el ciudadano de a pie, es un beneficio exclusivo para un sector que no tiene problemas de bolsillo, financiado indirectamente por el Estado que deja de percibir esos impuestos.

Mientras los concesionarios de zona norte celebran, en las carnicerías de Berazategui, Quilmes y el conurbano el panorama es desolador. En las últimas horas, el precio de la carne vacuna registró un nuevo salto. Según matarifes y frigoríficos, el kilo en góndola sube hasta $1.500 por el aumento en el Mercado Agroganadero.

La proyección para marzo no es alentadora: se espera un incremento de entre el 10% y el 15%. Con una inflación en alimentos que no da tregua y salarios que corren por detrás, el consumo de carne vacuna cayó a niveles históricos. Hoy, comprar un kilo de milanesas requiere un esfuerzo mayor que hace un año, mientras que comprar un auto deportivo es, proporcionalmente, mucho más barato.

La contradicción es total. El discurso oficial habla de libertad y mercados abiertos, pero la realidad muestra una transferencia de beneficios hacia las clases altas. La quita de aranceles para importados de lujo no se traduce en una baja del precio de los alimentos básicos ni en una mejora de la infraestructura escolar (hoy paralizada por el paro docente).

En la Argentina de Milei, el modelo parece claro: facilidades para que el que tiene dólares pueda comprarse un Mustang «a precio de Miami», y ajustes constantes para que el que gana en pesos deba elegir qué comida recortar de la dieta diaria.

La Matriz Noticias seguirá informando sobre esta realidad donde, según parece, sobran motores pero falta comida en el plato.

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