En la Argentina libertaria ya se perdieron medio millón de empleos registrados en dos años y el desempleo es la mayor preocupación

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La desocupación desplazó a la inflación como la principal angustia de los argentinos. Según datos oficiales, el sistema perdió medio millón de trabajadores en blanco entre 2023 y 2025, marcando una caída estructural del empleo formal.

El escenario social en la Argentina de marzo de 2026 dio un vuelco rotundo. Por primera vez en años, el miedo a perder el trabajo superó a la preocupación por los precios. Según el último informe de Opinaia, la desocupación lidera el ranking de angustias con un 56%, dejando atrás a la pobreza y la corrupción.

Esta percepción social tiene un correlato directo en los números del INDEC: la tasa de desempleo escaló al 7,5% al cierre de 2025, lo que significa que hoy hay 1,7 millones de personas buscando trabajo sin éxito en todo el país.

Los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) son contundentes. Durante la gestión de Javier Milei, el universo de trabajadores registrados sufrió una poda drástica: de 13,3 millones en diciembre de 2023 se pasó a 12,8 millones a fines de 2025. Se trata de una pérdida neta de 500.582 puestos de trabajo, un golpe del 4% al corazón del empleo formal.

El economista Jorge Colina (IDESA) advirtió que incluso el «rebusque» está llegando a su límite: “Parecería que hasta el cuentapropismo se saturó y la gente ya no tiene otro lugar donde refugiarse”, explicó, señalando que la informalidad ya no alcanza para compensar la caída del sector privado.

El impacto de la crisis no fue igual para todos, pero afectó especialmente a los sectores más vulnerables y a la clase media:

  • Monotributo Social (-60%): Fue el sector más castigado, con una baja de 384.392 inscriptos. Esto se explica por el fin del financiamiento de cuotas para personas vinculadas a organizaciones sociales, que cayeron en la informalidad total.
  • Sector Privado (-4%): Las empresas prescindieron de casi 190.000 empleados debido a la recesión y el desplome del consumo interno.
  • Sector Público (-3%): El ajuste estatal resultó en la pérdida de 78.617 puestos.
  • Casas Particulares (-3%): La pérdida de poder adquisitivo de las familias obligó a dar de baja a 15.065 empleadas domésticas registradas.

En contraste, el Monotributo común creció un 7%. Para los analistas, esto no es una buena noticia, sino una «migración hacia la precariedad». Miles de trabajadores que antes gozaban de aguinaldo, vacaciones e indemnización, hoy intentan sostener sus ingresos de forma independiente y con mucha menos protección social.

Con un empleo privado que solo creció un 2% en los últimos 14 años frente a un crecimiento explosivo del cuentapropismo, el mercado laboral argentino se encuentra bajo una presión extrema que amenaza con fracturar definitivamente la seguridad social.

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