En una nueva avanzada de su plan de ajuste y desarticulación social, el gobierno de Javier Milei anunció el cese del programa Volver al Trabajo (heredero del Potenciar Trabajo), lo que implica la eliminación de facto del Salario Social Complementario para casi un millón de personas. La medida no es solo un recorte fiscal de 78 mil millones de pesos mensuales; es un ataque directo al corazón de la comunidad organizada.
Para el modelo libertario, el individuo es la única unidad válida y la organización colectiva un «enemigo» a combatir. Bajo esa premisa, Milei ha dedicado estos dos años a perseguir y denostar a los movimientos populares, aquellos que nacieron del estallido de 2001 y se convirtieron en el motor de la recuperación argentina. Hoy, el golpe busca transformar ese derecho conquistado en vouchers de capacitación, ignorando que el Salario Social no es un subsidio, sino —como bien señala Norma Morales (UTEP)— un complemento para quienes ya trabajan en cooperativas, comedores y tareas esenciales.
En nuestro distrito, la alarma es total. Organizaciones nucleadas en la UTEP, Territorio en Lucha y el Frente Piquetero realizaron una asamblea en Quilmes para denunciar que más de 30.000 trabajadores y trabajadoras locales perderán su único ingreso seguro, congelado en $78.000 desde diciembre.
La eliminación de este ingreso no solo empuja a miles de familias a la indigencia, sino que retira una masa de consumo vital para los comercios de barrio, profundizando la recesión local.

El aviso de la UNLP: Donde el Estado se retira, avanza el delito
El Consejo Social de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) se sumó al rechazo con una advertencia contundente: el recorte de este ingreso —que representa el 20% del presupuesto de una familia tipo en barrios populares— debilita el tejido comunitario que frena al narcotráfico.
«Cada comedor que cierra es terreno fértil para que crezca la narco-estructura», señala el comunicado de la UNLP. La lógica es clara: al desfinanciar a las organizaciones sociales, el Gobierno Nacional le libera el territorio al crimen organizado, que reemplaza la contención estatal por violencia y control social.

Frente a la intención de Milei de «esclavizar» el trabajo popular quitándole su remuneración, las organizaciones ya activaron un cronograma de resistencia:
- Martes 31/3: Nueva asamblea masiva en Quilmes.
- 7/4: Jornada Nacional de lucha en defensa del salario y contra el hambre.
La batalla por el Salario Social Complementario es, en última instancia, la batalla por la supervivencia de un modelo de país solidario frente al individualismo que hoy gobierna desde la Casa Rosada.