Mientras el manual libertario reza que «no hay plata», el Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, parece haber encontrado una fuente inagotable de billetes verdes en el lugar menos pensado: la solidaridad de las mujeres de la tercera edad. El «Adornigate» suma un nuevo capítulo que roza lo místico: aparecieron otras dos prestamistas privadas que, con una generosidad conmovedora, le entregaron US$ 100.000 para hipotecar su departamento de Parque Chacabuco.
Con este nuevo movimiento, ya son cuatro las mujeres que financian el ascenso patrimonial del hombre que mejor explica por qué vos tenés que ajustar el cinturón.
La ingeniería financiera de Adorni es digna de estudio en Harvard (o de una fiscalía federal). Según el Registro de la Propiedad, el 15 de noviembre de 2024 —casualmente el mismo día que se concretó la compra de su mansión en el Country Indio Cuá—, Graciela Molina y Victoria Cancio le otorgaron un préstamo de seis cifras.
Este dúo dinámico se suma a Beatriz Viegas (72 años) y Claudia Sbabo (64 años), quienes ya habían «ayudado» al funcionario a comprar un piso de 200 metros en Caballito, financiando el 87% de la operación. Lo curioso es que Sbabo, lejos de ser una magnate de Wall Street, figuraba en los registros del «Pase Cultural» porteño para jubilados que cobran menos de $600.000.
El fiscal Gerardo Pollicita y el juez Ariel Lijo no parecen tan conmovidos por esta cadena de favores. La investigación por enriquecimiento ilícito no solo mira las hipotecas, sino también los lujosos hábitos del Jefe de Gabinete:
- Vuelos VIP: Viajes a Punta del Este facturados a nombre de terceros y pagados en efectivo (la famosa «pata vacía»).
- Turismo oculto: Migraciones detectó itinerarios por Perú, Ecuador y la paradisíaca Aruba, destinos que Adorni olvidó mencionar en sus declaraciones de austeridad.
- La Escribana de confianza: Adriana Nechevenko, la profesional que aparece en todas las actas, visitó la Casa Rosada en siete oportunidades. ¿Asesoramiento de Estado o trámites de consorcio para el country?
Mientras la administración Milei celebra el superávit a costa de las jubilaciones, su vocero estrella demuestra que para la «gente de bien» siempre hay una mano extendida (y llena de dólares). El silencio de la Jefatura de Gabinete ante estas revelaciones es atronador, confirmando que, en el universo Adorni, los números cierran solo si las abuelas son las que ponen la plata.