Tulipán despidió al 60% de su personal por la caída del consumo

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La empresa Kopelco S.A., fabricante de la marca de preservativos Tulipán, atraviesa una situación límite. En el marco de una profunda crisis industrial, la firma redujo su planta de 355 a 135 trabajadores, lo que representa la pérdida de 220 empleos directos.

La compañía, que opera en San Martín (Buenos Aires) y en el parque industrial de San Luis, se dedica no solo a la salud sexual, sino también a la industria textil (elásticos, puntillas e hilados). Según sus directivos, el desplome de la demanda interna y la competencia con las importaciones chinas volvieron insostenible la estructura previa.

Felipe Kopelowicz, gerente general de Kopelco, brindó un crudo diagnóstico sobre la realidad del sector. El empresario aseguró que la firma enfrenta una caída de ventas de hasta el 50% en algunos rubros y manifestó su frustración por el contexto actual.

  • «Estamos súper preocupados, es un momento muy desafiante. Nunca viví una cosa así», afirmó el directivo en diálogo con Radio Con Vos.
  • Sobre la gestión de la empresa en este escenario, fue tajante: «Estoy muy decepcionado con mi propia gestión porque mi gente la está pasando mal. No he podido cambiar ni resolver ni mejorar la situación de la gente. Realmente no sé qué música bailar, no sé cuál es el piso. No sabemos qué hacer».

Kopelowicz también apuntó contra la falta de comunicación con la gestión de Javier Milei, señalando que no existe un puente con los fabricantes locales.

  • «Nunca nadie me llamó, ni a mí ni a la cámara. No convalidan la industria real. Son asesores que supuestamente saben de lo que están hablando pero no hablan con nosotros», se quejó el empresario.

Respecto a los cuestionamientos sobre la competitividad del sector, el gerente de Tulipán reconoció que hay márgenes de mejora pero advirtió sobre los riesgos de las políticas de apertura indiscriminada: «Desarmar todo por alguna ineficiencia me parece un suicidio».

A pesar de que Tulipán mantiene el 40% del mercado de preservativos por tener precios competitivos, el sector textil de la empresa «se cayó a pedazos». Para Kopelowicz, la clave no reside en los marcos regulatorios, sino en la capacidad de compra de la sociedad.

«La situación pasa porque haya trabajo y, a nivel económico, consumo», sentenció, y concluyó sobre la situación de los trabajadores: «Hoy la gente tiene salarios pero no llegan».

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