La Canasta de Servicios Públicos en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) subió un 4,6% en julio de 2026. Los datos reflejan el impacto directo del plan económico oficial: mientras el Gobierno avanza con el recorte de partidas presupuestarias, el bolsillo de los trabajadores se ve fuertemente comprometido para cubrir prestaciones básicas como luz, gas, agua y transporte.
Un peso asfixiante sobre los ingresos
El último Reporte de Tarifas y Subsidios elaborado por el Observatorio de Tarifas y Subsidios de UBA-Conicet advierte que un hogar promedio en el AMBA ya debe destinar el 15% de su salario únicamente a pagar los servicios esenciales. El incremento mensual responde a la combinación de nuevos ajustes en los cuadros tarifarios y al pico de consumo estacional por las bajas temperaturas del invierno.
El esquema de aumentos golpeó de forma dispar, con la energía eléctrica como el principal motor de las subas:
- Energía Eléctrica: El gasto total de los usuarios residenciales escaló un 12,5% respecto a junio, impulsado por un salto del 5,7% en el cargo variable para usuarios sin subsidio.
- Gas Natural: La combinación de mayores consumos invernales y un ajuste del 3% en el cargo variable disparó las boletas un 5,2% mensual.
- Transporte Público: El gasto de las familias aumentó un 3,7%. Los colectivos de jurisdicción nacional en CABA subieron un 4,1% por regla de indexación.
- Agua Potable: Fue el único rubro a la baja, con un retroceso del 4,6% gracias a topes regulatorios aplicados por el ERAS.
La contracción del poder adquisitivo es el núcleo del debate sobre el rumbo económico actual. A pesar de los incrementos mensuales que asfixian los salarios, los usuarios pagan en promedio el 54% del costo real de producción, mientras que el Estado financia el 46% restante. La estrategia del Gobierno de transferir el costo de los servicios públicos directamente a los trabajadores compromete seriamente el consumo interno y deja a las familias con cada vez menos margen de maniobra para subsistir.