La caída del consumo interno y las puertas abiertas a la importación generaron un escenario caótico para la producción nacional, con cierre de empresas y despidos masivos.
Si bien el gobierno había logrado, casi arañando, no caer en recesión gracias a una suba de la actividad en el promedio del trimestre julio-septiembre de un 0,5% según el INDEC, y que había contrastado con el período abril-junio, los números del último trimestre meten miedo y vuelve a poner en jaque las políticas del gobierno nacional.
Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, el Índice de Producción Industrial (IPI) cayó un 0,6% respecto a octubre, su peor desempeño desde julio del año pasado. Ahora, si se tiene en cuenta el interanual, es decir, mes de noviembre de 1025 versus mes de noviembre de 2024, el desplome es más que significativo alcanzando un trágico derrumbe del 8,7%.
En los sectores al osque les toca luchar contra las importaciones y la baja del consumo las caídas son brutales, para la producción textil, que implica la producción de prendas de vestir, cuero y calzado, fue de 22,7%, mientras que para el sector de de Automotores y equipos de transporte, la baja fue del 20,7%.
En el rubro de electrodomésticos el INDEC describe: «La producción de aparatos de uso doméstico registra en noviembre una disminución interanual de 39,7%, debido principalmente a una menor producción de heladeras y freezers y de lavarropas». Todos estos productos que llegan desde el exterior, dañando así la industria nacional y el mercado laboral.
Desde que Javier Milei alcanzó la presidencia de la Nación, los únicos sectores que muestran signos positivos son la refinación de petróleo y la producción de alimentos, aunque esta última muestra en el 2025 una caída del 2%.