Con 135 votos a favor, la Cámara de Diputados aprobó el proyecto de ley más regresivo desde el retorno de la democracia. El oficialismo contó con el auxilio del PRO, la UCR y sectores del peronismo del norte para institucionalizar la precarización y el ajuste.
En una sesión que quedará marcada por la tensión social y el rechazo en las calles, la Cámara de Diputados de la Nación convirtió en ley la Reforma Laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei. Con un tablero que marcó 135 votos positivos frente a 115 negativos, el libertarismo logró imponer una agenda que, según especialistas y sectores sindicales, abre un «abismo» para la clase trabajadora argentina.
La sanción se produjo en un contexto de máxima movilización: mientras las cacerolas tronaban en barrios porteños como Caballito y Boedo, y la CGT mantenía un paro general con adhesión total, el recinto legislativo se convirtió en el escenario de una entrega de conquistas históricas.
El quórum y la posterior aprobación no hubieran sido posibles sin el tejido de alianzas que el Ejecutivo armó con el PRO, el bloque de la UCR y, fundamentalmente, con un grupo de diputados del peronismo del norte cuyos gobernadores negociaron apoyo a cambio de partidas presupuestarias.
Como denunció la diputada provincial Mayra Mendoza durante la jornada, este sector del peronismo «colaboracionista» facilitó un «mamarracho de ley» que contradice los principios básicos de la justicia social. El dato no es menor: la votación se dio el mismo día del cumpleaños de Cristina Kirchner, lo que para muchos militantes representó una provocación simbólica del poder económico-judicial.
Los puntos más oscuros de la Reforma Laboral «Antiderechos»
Desde La Matriz Noticias analizamos los ejes de esta ley que el oficialismo vende como «modernización», pero que en la práctica representa una regresión de casi un siglo:
- Eliminación de multas por trabajo no registrado: Se incentiva la informalidad al quitar las sanciones a los empleadores que no blanqueen a sus trabajadores.
- Extensión del período de prueba: Las empresas podrán tener trabajadores en «evaluación» por lapsos más extensos, facilitando el despido sin causa y sin indemnización.
- Fondo de Cese Laboral: Se busca reemplazar la indemnización tradicional por un sistema de auto-ahorro del trabajador, eliminando la responsabilidad económica del empleador ante el despido.
- Debilitamiento del derecho a huelga: La ley incluye artículos que limitan la capacidad de acción directa de los sindicatos, criminalizando la protesta en los lugares de trabajo.
La respuesta al «ajuste libertario» no se hizo esperar. El cierre de la planta de Fate y el despido de 920 trabajadores funcionó como el disparador de una angustia colectiva que se transformó en ruidazos y movilizaciones. La percepción general de las organizaciones de la Economía Popular (UTEP) es que esta reforma golpeará el doble a los sectores vulnerables que ya vienen sufriendo la persecución estatal.
La historia argentina demuestra que las leyes que nacen sin consenso social y de espaldas al pueblo suelen encontrar su límite en la organización popular. El Gobierno de Milei ha logrado una victoria legislativa, pero ha profundizado una fractura social que, como advierten desde el peronismo bonaerense, recién comienza a escribirse.