La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) desmintió categóricamente que la justicia de Estados Unidos haya incautado el celular de Claudio «Chiqui» Tapia. A través de un comunicado oficial, la entidad máxima del fútbol local pulverizó la fake news que circuló en diversos medios concentrados y denunció una burda operación de prensa.
El documento judicial en el que intentaron basar la mentira corresponde, en realidad, al secuestro de un dispositivo de un tercero totalmente ajeno a la institución. La maniobra legal y mediática no es casual: busca desgastar la figura de Tapia para abrirle paso a las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD).
La desesperación de los sectores que impulsan el modelo privatizador de Javier Milei los lleva a inventar causas internacionales. Detrás del ataque sistemático a la conducción de la AFA se esconde el verdadero negocio: transformar a las instituciones deportivas en empresas con fines de lucro.
Los clubes de barrio y las asociaciones civiles sin fines de lucro cumplen un rol social, educativo y de contención indispensable en cada rincón de la Argentina. Quienes buscan instalar las SAD pretenden rematar esa identidad histórica al mejor postor, ignorando que los clubes pertenecen exclusivamente a sus socios.