El sector industrial argentino recibió un duro golpe este miércoles tras confirmarse el cierre definitivo de la fábrica de neumáticos Fate. La histórica planta, ubicada en la localidad de San Fernando, cesó sus operaciones de manera imprevista, dejando un saldo de más de 900 trabajadores despedidos.
La decisión de la compañía, propiedad de la familia Madanes Quintanilla, responde a un combo crítico que afecta a la producción local. Según trascendió, la combinación de una fuerte caída en la demanda interna y la reciente apertura de las importaciones terminó por asfixiar la competitividad de la firma.
Pese a ser una de las productoras de neumáticos más importantes de la región, Fate venía atravesando meses de incertidumbre operativa y conflictos gremiales que no lograron revertir la crisis financiera de la unidad industrial.
El impacto social es profundo. Con 920 telegramas de despido en curso, la zona norte del Gran Buenos Aires pierde uno de sus pulmones productivos más antiguos. Desde el arco sindical ya se han manifestado en contra de la medida, denunciando que no se agotaron las instancias de negociación antes de bajar las persianas.
Este cierre se suma a una tendencia de retracción en el sector manufacturero, que hoy se enfrenta a costos de producción en alza y un mercado que empieza a volcarse hacia productos fabricados en el exterior.