El gobierno de Javier Milei atraviesa horas de un desequilibrio evidente y la paciencia de Karina Milei llegó a su límite. En un movimiento que confirma la fractura total del gabinete, «El Jefe» ejecutó la expulsión inmediata de Guillermo Francos del directorio de YPF. La razón es tan simple como brutal: Francos se atrevió a cuestionar públicamente a Manuel Adorni, el funcionario más blindado y, a la vez, más cuestionado del entorno presidencial.
La salida de Francos no es un movimiento administrativo, es una represalia política directa. Mientras el Jefe de Gabinete queda acorralado por investigaciones de enriquecimiento ilícito y escándalos que involucran viajes de lujo, Francos sugirió que el silencio de Adorni «empiojaba» la gestión. Esa falta de alineamiento total fue leída por Karina como una traición imperdonable. Hoy la prioridad en la Casa Rosada no parece ser la gestión ni la economía, sino sostener a toda costa a un Adorni que tambalea, incluso si eso implica desmantelar el propio equipo de gobierno en medio de un clima de paranoia y purga interna.