El gobernador bonaerense arremetió contra la gestión libertaria tras los nuevos aumentos en combustibles, calificando al Ejecutivo nacional como un «Estado desertor» que asfixia a los trabajadores.
El escenario político y económico en Argentina sumó un nuevo capítulo de tensión. El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, lanzó una de sus críticas más feroces contra la administración de Javier Milei. Para el mandatario provincial, el país atraviesa un proceso de degradación social impulsado por políticas que solo buscan el beneficio de sectores externos.
Kicillof denunció que, mientras el mundo busca amortiguar los efectos de los conflictos internacionales en los precios de la energía, el gobierno nacional actúa a contramano, permitiendo subas que asfixian a las familias y a las empresas. «Milei nos metió en una guerra y para colmo sube la nafta», expresó con dureza el mandatario, señalando la contradicción de obligar a los argentinos a pagar el petróleo a precio internacional siendo un país productor.
En ese sentido, el gobernador fue tajante sobre la visión estratégica del Presidente: «El Presidente no entiende para qué YPF es nacional; ve sus resultados, lucra con eso, pero defiende intereses extranjeros». Para Kicillof, esta postura representa una entrega de la soberanía energética en favor de un lucro que no llega a la gente.
Con la mirada puesta en el futuro y ante la creciente demanda de un cambio de rumbo, el gobernador llamó a la reflexión: «Llamo al Gobierno a que cuide el bolsillo de la gente en lugar de hacer nacionalismo barato de pacotilla».
Finalmente, Kicillof pronosticó que este periodo de irresponsabilidad tiene fecha de vencimiento. Al calificar la gestión actual como un «capítulo de infamia», aseguró que la sociedad ya ha comenzado a notar el daño provocado y sentenció: «Falta menos para que termine este capítulo de infamia».