La desinversión del Gobierno nacional ya provocó una reducción del 33% en los servicios. Gremialistas denuncian que se viaja «peor que nunca» y alertan sobre el abandono total de la infraestructura ferroviaria y de colectivos.
La crisis del transporte público en el Área Metropolitana de Buenos Aires ha llegado a un punto de no retorno bajo la gestión libertaria. El gremio de maquinistas La Fraternidad lanzó una advertencia escalofriante: de continuar el actual nivel de desinversión, los ramales de pasajeros podrían pasar a tener un solo tren por hora. Esta situación no es una amenaza aislada, sino el resultado directo de una política de «motosierra» que ya redujo el servicio en un 33% desde la asunción de Javier Milei. Según denunció Rubén «Pollo» Sobrero de la Unión Ferroviaria, se está viajando peor que nunca porque el Gobierno ha cortado por completo la compra de repuestos y el mantenimiento mínimo, tratando a un servicio esencial como si fuera un simple gasto contable.
Esta negligencia oficial demuestra el escaso interés que el Ejecutivo tiene por la clase trabajadora, que hoy viaja hacinada en formaciones que no dan abasto mientras ve cómo se recortan incluso los trenes de larga distancia. La asfixia no se limita a las vías; el sistema de colectivos atraviesa un descalabro similar. Con una brecha insostenible entre el precio del gasoil que pagan las empresas y lo que el Estado compensa, el servicio de colectivos también se encuentra en estado crítico. Mientras el Gobierno se desentiende de la operatividad diaria, son los usuarios y los trabajadores quienes pagan el costo de un ajuste feroz que parece buscar el colap