El escenario político argentino ha sufrido un sismo con la publicación del «Manifiesto Próximo Paso», un duro documento donde el PRO, el principal aliado legislativo del Gobierno, decidió tomar una distancia definitiva de la gestión de Javier Milei. A 18 meses de las próximas elecciones legislativas de 2027, el partido fundado por Mauricio Macri advirtió que «acompañar el cambio no es aplaudir lo que está mal», lanzando críticas directas a lo que definen como «soberbia y arrogancia» en la conducción del Estado. El texto subraya la brecha existente entre la mejora de los indicadores macroeconómicos y la dura realidad cotidiana de la ciudadanía, marcando un límite ético y político frente a los recientes escándalos que salpican al entorno presidencial.
Un núcleo duro bajo asedio judicial y político
Este distanciamiento del PRO no es casual y coincide con el momento de mayor debilidad para el triángulo de hierro del Ejecutivo. Mientras el presidente intenta sostener su relato, su hermana Karina Milei enfrenta cuestionamientos por irregularidades en el ANDIS, y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, se encuentra acorralado por una causa de presunto enriquecimiento ilícito. Las revelaciones sobre pagos de 245.000 dólares en efectivo a contratistas y movimientos no declarados con criptoactivos han dinamitado la confianza de sus aliados. Con el respaldo de Macri en retirada, todo indica que los «hermanitos» Milei y Adorni se están quedando solos en una Casa Rosada que, blindada pero aislada, parece perder su capacidad de contención política frente al avance de la Justicia y el malestar de sus propios socios.