Buscar trabajo en Argentina hoy implica resignar ingresos. Según el último Index de Bumeran, las pretensiones salariales cayeron un 1,87% en enero, quedando casi 10 puntos por debajo de la inflación acumulada.
La crisis del mercado laboral argentino ha generado un fenómeno de autodisciplina por necesidad: quienes buscan empleo están bajando sus expectativas de ingresos con tal de conseguir un puesto. En enero, el salario medio pretendido se ubicó en $1.699.284 brutos, lo que representa una caída del 1,87% respecto al mes anterior.
El dato más alarmante surge de la comparación interanual. Mientras que la inflación acumulada trepó al 32,4%, las aspiraciones salariales de los postulantes solo crecieron un 23,15%. Esta brecha de casi 10 puntos evidencia que el trabajador prefiere «pedir menos» para no quedar fuera de carrera en un contexto de alta competitividad y escasez de vacantes.
Este ajuste a la baja en las expectativas refleja el escenario de incertidumbre y temor al desempleo. En una economía en estaflación, la prioridad para miles de argentinos dejó de ser empatarle a los precios para pasar a ser, simplemente, obtener un ingreso mensual.
Desde la plataforma Bumeran señalan que esta tendencia se consolidó en el inicio de 2026. La moderación en las aspiraciones salariales es la respuesta directa a un mercado que no tracciona y donde la necesidad de asegurar una oportunidad laboral pesa más que la defensa del poder adquisitivo perdido.