El gobierno libertario de Javier Milei decidió que la empresa nacional se retirara de 55 áreas en las provincias de Chubut, Tierra del Fuego y Santa Cruz, el saldo es de miles de puestos de trabajo perdidos.
Según datos que se desprende del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) la postura del gobierno decantó en una crisis de producción y decantó en la pérdida de miles de puestos de trabajo. Desde el SIPA afirman que “la decisión unilateral de YPF de abandonar 55 áreas petroleras maduras en Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego provocó un efecto dominó que trasciende los yacimientos para golpear los centros urbanos».
Por otro lado, Gustavo Fita, diputado provincial, titular de la CGT “Saúl Ubaldini” y presidente del PJ provincial la situación que dejó este retiro es “un golpe al corazón de la Patagonia y al bolsillo de los trabajadores”.
Según datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), en los últimos dos años se perdieron más de 18.000 puestos de trabajo registrados en la región: 10.000 corresponden a Santa Cruz y más de 8.000 a Chubut.

La crisis no solo afecta a estos miles de trabajadores, Fita entre 2024 y 2025 750 locales comerciales en las zonas petroleras bajaron sus persianas. “Cuando el petróleo se frena, se frena la vida en nuestras ciudades”, afirmó el diputado.
A esto se suma que 40 Pymes regionales, parte de la cadena de valor y ligadas de forma directa e indirecta, comenzaron una crisis que pareciera terminal. El gobierno apuesta que la salida de YPF de la zona, luego de 100 años de permanencia, decantará en la llegada de privados, sin embargo, para Fita esto implica un “desguace de nuestra soberanía productiva”.
La crisis comienza a hacerse sentir fuerte en la zona y no hay todavía indicios precisos de nuevas inversiones, casi que sucede todo lo contrario, y esto afecta a la recaudación de las provincias afectadas.
Mientras tanto nuestro presidente Javier milei viaja al exterior con la ropa de trabajo de la centenaria y poderosa empresa petrolera de bandera, la misma que está vaciando quitándola de las zonas de producción para entregar esta riqueza a inversores privados, que por ahora, brillan por su ausencia.