Vergüenza diplomática: Argentina votó en la ONU, junto a Israel y EE UU, contra el rechazo a la esclavitud africana

Compartir

En un nuevo capítulo de su alineación internacional, el gobierno de Javier Milei volvió a generar impacto en las Naciones Unidas. Esta vez, Argentina votó en contra de una resolución que califica a la esclavitud africana y la trata transatlántica como el «crimen de lesa humanidad más grave» de la historia.

La postura argentina no fue solitaria, pero sí extremadamente minoritaria: solo fue acompañada por Estados Unidos e Israel. El resto de la comunidad internacional se dividió entre 123 votos a favor y 52 abstenciones (incluyendo a potencias como Alemania, Francia y Reino Unido), dejando a la «tríada» de Milei, Trump y Netanyahu como los únicos tres votos negativos en el mundo.

La resolución, aprobada pese al rechazo argentino, se dio en el marco del Día Internacional en Recuerdo de las Víctimas de la Esclavitud. El texto no solo condenaba el proceso histórico por su carácter sistémico, sino que instaba a la devolución de bienes culturales y documentos históricos a sus países de origen en África.

Este voto no es un hecho aislado, sino parte de una estrategia de ruptura con los consensos globales y la Agenda 2030. Otros hitos polémicos recientes incluyen:

  • Violencia de género: Argentina fue el único país del mundo en votar contra una resolución para prevenir la violencia contra mujeres y niñas en entornos digitales.
  • Pueblos Originarios: En noviembre de 2024, el país volvió a quedar solo (voto único en contra) al rechazar la protección de derechos de comunidades indígenas en educación y medio ambiente.
  • Conflicto en Medio Oriente: El gobierno rompió la tradición de neutralidad argentina al votar contra el reconocimiento de Palestina y el cese de la ocupación.
  • Cambio Climático: La orden de retirar a la delegación argentina de la COP29 en Bakú reafirmó el negacionismo oficial frente a los acuerdos ambientales internacionales.

Con este nuevo movimiento en la ONU, Argentina consolida un perfil diplomático de confrontación con los organismos multilaterales, poniendo por delante de manera peligrosa una alianza ideológica muy traída de los pelos y por encima de los acuerdos históricos en materia de Derechos Humanos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *