Después de 4 años, tres meses y catorce días después de su muerte, comienza hoy el juicio por el fallecimiento del mejor jugador de fútbol de todos los tiempos.
En junio de 2022 la causa había sido elevada a juicio, sin embargo, encontró varios escollos para poder llevarlo adelante. El día es hoy, el escenario son los Tribunales de San Isidro, son siete las personas acusadas de haber cometido un “homicidio con dolo eventual”, delito que tiene una pena va desde los 8 a 25 años de prisión.

El portal M1 detalló el perfil de cada acusado:
Leopoldo Luque (neurocirujano y médico personal de Maradona): se le adjudica la mayor responsabilidad en el rápido deterioro de la salud de Maradona. Estaba en el día a día con Diego y fue quien lo operó del edema cerebral un mes antes de su fallecimiento. Se cree que dicha cirugía no era necesaria en ese momento para Pelusa, y que fue un detonante importante en sus últimos días de vida.
Agustina Cosachov (psiquiatra): firmó la prematura externación en Clínica Olivos tras su última operación y era quien medicaba a Maradona. Tiene otra causa dentro del caso por falsificar la firma de DM en certificados de aptitud física.
Ricardo Almirón (enfermero): formaba parte del día a día de Maradona en su domicilio en Dique Luján y lo asistía ante cualquier necesidad que tenía. En 2022 fue imputado por una causa ajena, vinculada a un abuso sexual en la murga en la que participaba
Nancy Forlini (médica de Swiss Medical): contratada mediante la medicina prepaga que tenía Maradona, Forlini era la Gerenta de Cuidados Domiciliarios de la empresa y cuidaba de la salud diaria del 10 a través de sus decisiones. Declaró contra Cosachov y Luque, afirmando que no dejaban que otros profesionales tuvieran injerencia en las decisiones de salud de Maradona.
Mariano Perroni (jefe de enfermeros): era el coordinador de enfermeros. Pese a que no tenía contacto diario con Maradona, los médicos subordinados a sus órdenes le brindaban información. Con ella, llegó a afirmar que la casa en la que Diego hacía su recuperación no era adecuada para volver a la normalidad, aunque no hizo nada para evitarlo. En ese contexto, acusó a Cosachov y Luque, quienes le habían bajado la orden de “no molestar y ni invadir” a Pelusa.
Carlos Díaz (psicólogo): allegado a Matías Morla, estableció relación por pedido expreso del abogado. Se especializaba en pacientes que habían sufrido adicciones y también con enfermedades mentales severas. Alegó que no tuvo nada que ver en su fallecimiento, y que el tratamiento que le estaba realizando tenía buenos avances. Sin embargo, varios audios de Luque y Cosachov complican al psicólogo.
Pedro Di Spagna (médico clínico): se ocupaba de hacer el seguimiento diario de la internación domiciliaria de Maradona, pero fue imputado por haber faltado a su trabajo, yendo a visitarlo solamente una vez en el mes final de su vida, lo que complicó notablemente los controles periódicos a los que Diego debía someterse.