La firma que fabricaba clásicos como Mendicrim y Shimmy cerró sus plantas en Córdoba y Buenos Aires. El gremio Atilra denuncia un «vaciamiento inducido» y los trabajadores resisten bajo el formato de cooperativa.
La crisis industrial en Argentina sumó un capítulo oscuro con la confirmación de la quiebra de Alimentos Refrigerados S.A. (ARSA), la empresa encargada de producir productos icónicos de la marca SanCor. El cierre definitivo deja un saldo de 200 trabajadores despedidos que, según denuncian desde el sector gremial, no perciben sus haberes desde el año pasado.
Luciano Asad, secretario General de Atilra (Junín) y delegado de ARSA, fue tajante al describir la situación: «Este conflicto fue inducido para no pagar salarios». Según el dirigente, la empresa inició un proceso de vaciamiento tras la pandemia que culminó en un «lockout» patronal en mayo de 2025, bajo la promesa de un cierre temporal que terminó en la quiebra formal decretada en octubre.
La caída de ARSA no parece ser un hecho aislado de mala fortuna comercial. Asad apuntó contra un entramado corporativo que vincula al Grupo Vicentin con capitales venezolanos, los mismos actores que estuvieron detrás de la quiebra de La Suipachense. «Hay un entramado bastante oscuro y, detrás de eso, 200 personas en la calle», sentenció el delegado en diálogo con El Destape Radio.
Ante el abandono patronal, los empleados han tomado la custodia de las plantas y conformado una cooperativa. Actualmente, aguardan que la Justicia avale su proyecto de inversión para reactivar la producción y salvar los puestos de trabajo genuinos.
El caso de ARSA se suma a una lista negra de cierres y despidos masivos que viene castigando al tejido productivo nacional en el último periodo. Entre las empresas que recientemente han bajado la persiana o cesado operaciones significativas se encuentran:
- Canale: La histórica firma alimenticia que dejó a cientos de operarios en la incertidumbre tras años de crisis.
- Puma (Plantas de ensamble): Con fuertes recortes y cierres de líneas de producción por la caída del consumo.
- Grimoldi: La tradicional zapatería que debió cerrar locales y reestructurar su deuda ante el desplome de ventas.
- Paquetá: Una de las mayores empleadoras de calzado deportivo en el interior del país que cesó sus actividades dejando un vacío económico en su comunidad.
- Fate y Bridgestone: Gigantes del neumático que han ejecutado despidos masivos y frenos de producción alegando falta de competitividad y caída de demanda.
El cierre de ARSA no solo significa la pérdida de marcas que forman parte del ADN del consumo argentino, sino que profundiza un escenario de emergencia laboral donde la organización de los trabajadores parece ser la única barrera contra el desmantelamiento definitivo de las fábricas.