En una apertura de sesiones marcada por la violencia verbal y la confrontación, el Presidente Javier Milei reafirmó su rumbo económico: un Estado ausente, la industria local sentenciada y un paquete de 90 reformas para profundizar el ajuste.
Bajo un clima de extrema tensión, Javier Milei inauguró este domingo el período de sesiones ordinarias del Congreso de la Nación. Lejos de buscar consensos en un país golpeado por la recesión, el mandatario optó por un guion cargado de adjetivos despectivos, ataques directos a la oposición y una preocupante confirmación para el sector productivo: la industria argentina no es prioridad en su modelo.
Uno de los puntos más polémicos de la noche fue su visión sobre la producción. Milei defendió la apertura comercial irrestricta y lanzó un dardo directo al sector manufacturero local. Según el Presidente, durante décadas se sostuvo una «industria subsidiada, cara y dependiente del Estado».
Para los miles de argentinos que perdieron sus empleos en el último año debido al cierre de pymes y fábricas, el mensaje fue letal: el Gobierno no moverá un dedo para proteger la competencia nacional frente a la importación. Milei reafirmó que el eje de su gestión es la «apertura comercial» y la desregulación, sin importar el costo social en el corto plazo.
El discurso, que fue interrumpido varias veces por cruces con legisladores de la oposición, se pareció más a un evento de campaña que a una rendición de cuentas institucional. Con frases como «me encanta domarlos y hacerlos llorar» —dirigida a los sectores del kirchnerismo— y apelativos como «Chilindrina trotska» para referirse a la izquierda, Milei consolidó un tono violento que solo busca alimentar a su núcleo duro de seguidores en redes sociales.
En materia legislativa, el anuncio fue ambicioso: el Ejecutivo enviará un paquete para impulsar 90 reformas del Estado durante este año. El objetivo, según el mandatario, es reducir el tamaño de la estructura pública a su mínima expresión y avanzar en privatizaciones que aún están pendientes.
Puntos clave del discurso:
- Déficit Cero: Destacó la aprobación del primer presupuesto sin déficit en un siglo como el mayor logro de su gestión.
- Desregulación: Aseguró que ya se realizaron más de 14.500 desregulaciones bajo la gestión de Federico Sturzenegger.
- Alineación Internacional: Ratificó su alianza estratégica con los Estados Unidos de Donald Trump, cerrando con un parafraseo del lema «Make America Great Again».
- Conflictividad: Volvió a tildar de «mafia» y «ladrones» a los políticos de la oposición en pleno recinto.
La apertura de sesiones 2026 dejó claro que no hay lugar para el diálogo. Mientras el país observa con cautela la «luz al final del túnel» que el Presidente prometió, la realidad en las calles y en las fábricas muestra un escenario de desolación que el discurso oficial prefirió omitir o, peor aún, despreciar.