Bajo la gestión de Javier Milei y el ministro Luis Caputo, el «país de las vacas» se está quedando sin carne en la mesa. Según el último informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes (Ciccra) publicado este 19 de marzo de 2026, el consumo de carne vacuna en Argentina se desplomó a 47,3 kilos por habitante, tocando su piso histórico más bajo en las últimas dos décadas.
Mientras el discurso oficial celebra una «libertad» que no llega al bolsillo, los datos fríos de la economía doméstica muestran un escenario devastador: el tradicional asado argentino está en su momento más crítico, quedando a una distancia abismal de los 69,4 kilos que se consumían en 2008.
El plan económico libertario ha generado un efecto de pinza sobre el consumidor. Por un lado, la escasez de hacienda por la sequía acumulada; por el otro, una liberación de precios que castiga directamente al mercado interno.
- En el mostrador: Según datos del INDEC, los cortes de carne aumentaron un 12% en el primer bimestre de 2026.
- Dato alarmante: Este incremento es exactamente el doble de la inflación general (6%) registrada para el mismo período.
- En Cañuelas: El valor del animal en pie subió un 8,5% solo en febrero, acumulando un alza interanual del 72,7%.
Mientras las carnicerías de barrio languidecen, el modelo de Milei y Caputo se refugia en el mercado externo. En los dos primeros meses de 2026, las exportaciones crecieron un 6,6%, alcanzando las 124 mil toneladas.
La industria frigorífica, ante el hundimiento del poder adquisitivo local, ha volcado su estrategia hacia Estados Unidos, Israel y la Unión Europea, mercados que pagan en dólares valores que el trabajador argentino ya no puede alcanzar.
La realidad es inobjetable: en 2014, el 94% de la producción de carne se quedaba en el país para alimentar a los argentinos. Hoy, se proyecta que el mercado interno retendrá apenas el 72,9%.
Este «éxito» exportador que pregona el Gobierno no es más que la contracara del hambre y el cambio forzoso de dieta para millones de familias que ya no pueden acceder a la proteína básica de la identidad nacional.