El proyecto de la «Ley para la Libertad Educativa» impulsado por el gobierno nacional de Javier Milei encendió las alarmas de la comunidad académica por su pretensión de modificar las bases mismas del sistema de enseñanza en Argentina. La iniciativa de corte anarco libertario busca quitar a la escuela del centro de la escena pedagógica, habilitar el homeschooling y privilegiar a las familias individuales en detrimento del rol integrador del Estado.
Especialistas advierten que esta contrarreforma representa un peligro inminente que amenaza con extinguir la educación pública y obligatoria tal como se la conoce. Al delegar la responsabilidad formativa en el entorno familiar y habilitar el financiamiento privado mediante vouchers, el proyecto plantea un retroceso histórico superior a los 100 años, rompiendo con los históricos consensos sociales de la Ley 1420 de educación común, laica y obligatoria de 1884.
El exministro de Educación, Daniel Filmus, cuestionó con dureza el rumbo oficial y expuso la verdadera naturaleza de la propuesta:
Plantea que es obligatoria la educación, pero no la escolaridad, entonces todas las familias podrían educar en sus casas y el Estado no tendría por qué intervenir. Es el único país en el mundo donde se plantea esta perspectiva, propia del anarcocapitalismo, que considera nociva a la escuela estatal.
Filmus remarcó que un modelo de país puramente primarizado y extractivista no requiere de una población masivamente calificada. De este modo, la desfinanciación de los establecimientos públicos y la fragmentación jurisdiccional no representan errores de gestión, sino el fin ideológico de desestructurar de raíz el derecho social a la educación.
Para Blanca Osuna, diputada nacional de Unión por la Patria (UxP) por Entre Ríos, “Si el rol del Estado es ofrecer garantía mínima, se agota la posibilidad de construir igualdad, uno de los propósitos históricos de las políticas educativas. Con un financiamiento restringido al extremo, la ‘autonomía’ de las escuelas se traduce en fragmentación. Cada institución deberá arreglarse con sus propios recursos, en base a una lógica de ‘sálvese quien pueda’, lo que va a dar lugar a una competencia desigual”.
Por otro lado, la legisladora porteña de Fuerza Patria y presidenta de la Comisión de EducaciónMaru Biellia,afirmó que “el reclamo actual hacia la escuela suele ser por el acceso al conocimiento. Esta ley no resuelve esta demanda de la sociedad. Por el contrario, les devuelve a las familias la responsabilidad y les dice: fíjense cómo resuelve cada una. Las familias y los estudiantes le están pidiendo más a la escuela, no menos.”