Mientras el relato oficial celebra el superávit macroeconómico, los datos del Observatorio de la Cadena Láctea revelan el impacto del plan económico de Javier Milei en los hogares: las familias recortan productos básicos y migran hacia segundas marcas debido a la pérdida del poder adquisitivo.
La brecha entre la macroeconomía que festeja el Gobierno nacional y la realidad cotidiana de los ciudadanos es cada vez más profunda. En la Argentina, históricamente reconocida por su capacidad de producción agroalimentaria, el consumo de leche vacuna sufrió una fuerte caída del 5,8% durante el mes de abril respecto a marzo. Los números reflejan una caída interanual del 2,9% en comparación con el mismo mes de 2025, exponiendo la vulnerabilidad de la canasta básica familiar.
La caída del consumo lácteo en números
Según el último informe publicado por el Observatorio de la Cadena Láctea, el retroceso del sector durante el primer cuatrimestre de 2026 expone el desplome del poder de compra general. Si se evalúa el total de la canasta de productos lácteos, la baja mensual fue del 4,7%.
El desglose acumulado en lo que va del año muestra cifras críticas en segmentos esenciales:
- Leche en polvo entera y semidescremada: Sufrió un derrumbe del 26,7%.
- Leche en polvo descremada: Registró una contracción del 14%.
- Leche en sachet refrigerada: Presentó una baja del 5,2%.
- Yogures y derivados: Cayeron un 3%.
Segundas marcas como estrategia de supervivencia
El relevamiento privado también alertó sobre un cambio estructural en los hábitos de consumo dentro de los supermercados y comercios de cercanía. Ante la imposibilidad de sostener los costos de la canasta láctea tradicional, las familias argentinas se ven obligadas a migrar de forma masiva hacia segundas o terceras marcas, así como a optar por productos complementarios o de menor calidad nutricional para intentar suplir los litros faltantes.
Este escenario expone el lado más complejo del programa financiero actual: mientras los índices macroeconómicos muestran signos de ordenamiento fiscal a nivel estatal, la economía real y doméstica se precariza mes a mes, afectando de manera directa la alimentación de los sectores más vulnerables de la población.