Jorge Macri y un ataque clasista contra el Conurbano para tapar el fracaso de su gestión

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El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, desató un repudio generalizado en las redes sociales tras publicar un mensaje de fuerte tinte discriminatorio y segregacionista contra el Gran Buenos Aires. En un claro intento por desviar la atención de los problemas internos de su gestión y criminalizar a los sectores populares, el mandatario capitalino apeló a la lógica del descarte territorial.

Acompañado por un video que muestra un despliegue desmedido de la Policía de la Ciudad en los accesos a la Capital Federal, Macri lanzó una frase que roza el absurdo: «Un muro de control para proteger a los porteños de lo peor del Conurbano». La respuesta de los usuarios no se hizo esperar, catalogando la iniciativa como un intento de instalar un verdadero «apartheid porteño» en pleno siglo XXI.

La reacción digital no solo castigó la soberbia de la publicación, sino también la flagrante amnesia política del funcionario. «¿El conurbano en el que fuiste intendente hasta hace 5 minutos?», le cruzó de forma tajante la periodista Ángela Lerena.

Los usuarios le recordaron activamente a Macri su pasado reciente como jefe comunal de Vicente López, un distrito del norte del Gran Buenos Aires que comandó antes de cruzar la General Paz para heredar el sillón porteño.

Esta provocación mediática no es un hecho aislado, sino la continuidad de una línea política de exclusión. La actual gestión de la Ciudad viene profundizando medidas expulsivas contra los sectores populares que sostienen la economía diaria de la Capital, tales como el polémico Decreto 142/26 de «Prioridad Porteña», el cual restringe y limita el acceso a servicios públicos esenciales a todas aquellas personas que no tengan domicilio registrado en el distrito general.

Con este tipo de discursos de barricada, Jorge Macri parece omitir que la Ciudad de Buenos Aires es la Capital Federal de todos los argentinos y argentinas. En lugar de coordinar políticas públicas metropolitanas serias con la Provincia de Buenos Aires, el jefe de Gobierno prefiere levantar muros discursivos, estigmatizar a los millones de bonaerenses que ingresan diariamente a trabajar, y culpar al Conurbano de las falencias de su propio esquema de seguridad.


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