La interna en el peronismo bonaerense sumó un capítulo de máxima tensión. El intendente de Pehuajó, Pablo Zurro, apuntó contra los ministros de Axel Kicillof y ratificó su lealtad absoluta a Cristina Kirchner.
La interna en el peronismo bonaerense atraviesa uno de sus momentos más crudos, álgidos y con un final totalmente abierto. En las últimas horas, el intendente de Pehuajó, Pablo Zurro, desató una fuerte polémica al apuntar de manera directa contra el entorno del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, exponiendo una fractura política sin precedentes recientes en el espacio.
El jefe comunal reconoció que el mandatario provincial gestiona bien y puede tener legítimas aspiraciones presidenciales, pero fue tajante al marcar una distancia insalvable. «Que sean felices Axel y todos, pero yo soy kirchnerista y soy cristinista. Kicillof es un muy buen Gobernador, pero no es Cristina», sentenció Zurro, abriendo un escenario donde la disputa parece no tener fin.
Cuestionamientos al Gabinete de la Provincia de Buenos Aires
El punto de mayor tensión de sus declaraciones estuvo dirigido hacia los funcionarios que rodean al gobernador en la PBA. El dirigente kirchnerista arremetió contra los ministros que muestran recelo por su alineamiento histórico con la exvicepresidenta.
«Algunos de los ministros de Axel se hacen los enojados conmigo por ser leal a CFK. Te imaginás lo que me importan algunos ministros que tienen menos votos que mi abuela», disparó el intendente, evidenciando el desgaste en el armado político territorial.
Un escenario de confrontación con final abierto
Esta disputa en el peronismo deja al descubierto un quiebre profundo en la estrategia electoral y la conducción del principal bastión de la oposición. Mientras algunos sectores presionan para dirimir el liderazgo mediante elecciones internas, el kirchnerismo duro se abroquela en torno a la figura de Cristina Fernández de Kirchner.
La falta de acuerdos mínimos y el nivel de crudeza en los reproches cruzados proyectan un desenlace incierto. En un peronismo que vive horas críticas, la división del espacio de cara al futuro político inmediato puede decantar en cualquier escenario posible.