Industria en terapia intensiva: La actividad metalúrgica sufrió en enero su peor caída en cuatro años

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El último informe de ADIMRA confirma el desplome del 6,2% en el sector. Máquinas paradas, capacidad instalada en mínimos históricos y un modelo económico que asfixia a la producción nacional para favorecer la importación.

Mientras el relato oficial de Javier Milei intenta instalar una recuperación inexistente, los números de la economía real cuentan una historia de terror. La Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA) reveló que en enero la actividad del sector se hundió un 6,2% interanual, marcando el registro más bajo para ese mes desde 2021.

Este desplome no es un dato aislado; es la consecuencia directa de un programa económico basado en el enfriamiento del consumo, la parálisis total de la obra pública y una apertura de importaciones que deja a las PyMEs locales en absoluta desventaja.

https://twitter.com/ADIMRAoficial/status/2024117096867664323?s=20

El dato más alarmante del informe no es solo la caída de la producción, sino el uso de la capacidad instalada. Según ADIMRA, las fábricas metalúrgicas están operando en niveles mínimos, lo que significa que gran parte de la maquinaria nacional está juntando polvo.

Este escenario es el caldo de cultivo para lo que ya estamos viendo en el Conurbano y el resto del país: despidos masivos. El cierre de la planta de FATE en San Fernando, con más de 900 cesanteados, es la punta del iceberg de un sector privado que ya perdió cerca de 290.000 puestos de trabajo formales desde la llegada del libertarismo al poder.

Desde la cámara empresaria advierten que la situación es crítica por tres frentes que atacan simultáneamente. El derrumbe del mercado interno con salarios pulverizados. La demanda de productos metalúrgicos (desde autopartes hasta electrodomésticos) desapareció. Las Importaciones sin control que generan una competencia desleal con productos extranjeros. y por esto destruye el valor agregado nacional. Por último la Incertidumbre operativa. El aumento de tarifas de energía y logística termina de asfixiar los márgenes de ganancia de las pequeñas y medianas empresas.

    Bajo la gestión de Milei, ya se contabiliza el cierre de unas 22.000 empresas. La metalurgia, históricamente el motor del empleo industrial en Argentina, hoy sufre el rigor de un modelo que parece priorizar la especulación financiera por sobre la producción de valor.

    Para los trabajadores del sector, el panorama es de angustia. Detrás del 6,2% de caída que informa ADIMRA hay familias que pierden sus ingresos y talleres que bajan la persiana tras décadas de trabajo. La «motosierra» de la que hace gala el Ejecutivo nacional terminó siendo, en realidad, un golpe de gracia al corazón de la industria argentina.

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