El escándalo no tiene nombre todavía, pero ya dejó como saldo un poderoso silencio por parte del gobierno, la partida de Spagnuolo de la Agencia Nacional de Discapacidad y más sospechas sobre la figura de la hermana del presidente y titular de la Secretaría de la Presidencia, Karina Milei.
Pasaron las horas desde conocido los audios y nada se escuchaba por parte del gobierno. Las especulaciones fueron creciendo con el correr de las horas, con dos hechos que sirvieron como amortiguadores del escándalo, uno fue el debate en la Cámara de Diputados sobre los vetos presidenciales, el otro, los desafortunados y violentos incidentes en la cancha de Independiente.
Recién por la medianoche el gobierno atinó a publicar un mensaje desde la vocería a cargo de Manuel Adorni, escueto y básico anunciaba que el presidente “de manera preventiva”, removía a Spagnuolo de la ANDIS. Señalaba además que la decisión se tomaba por una “evidente utilización política de la oposición en año electoral”. Por último, daba cuenta que el organismo quedaría a cargo de Mario Lugones, el ministro de salud, apuntado por las 100 muertes por el fentanilo adulterado que ya tiene detenidos.
Hoy por la mañana el ministro del interior, Guillermo Francos, rompió el silencio con una pequeñísima declaración que pareciera decirlo todo: “No pongo las manos en el fuego por ningún funcionario”. Cuando le preguntan por Karina, el funcionario dijo creer en su inocencia, pero de todos modos apeló que a que sea la justicia la encargada de saber que pasó.