La tregua entre el gobernador Axel Kicillof y la intendenta Mayra Mendoza parece ser cosa del pasado. Lo que comenzó como un frío distanciamiento tras la omisión de Cristina Kirchner en el discurso de apertura de sesiones, hoy escaló a un conflicto territorial directo. El detonante: un polémico comentario del ministro de Gobierno, Carlos Bianco, que hirió el orgullo quilmeño y desató una catarata de reproches por obras paralizadas.
Durante una actividad en Berazategui, Bianco (quien es oriundo de Quilmes pero ya no reside allí) habría lanzado una frase letal: “Antes la gente de Bera quería ser de Quilmes; ahora la gente de Quilmes quiere ser de Bera”. Además, remató asegurando que en el distrito de Mayra «no hay obras» como en el de Mussi.
La respuesta no tardó en llegar. Con Mayra Mendoza en uso de licencia pero activa en su armado político, sus secretarios salieron al cruce de la mano derecha del Gobernador:
- Cecilia Soler (Obras Públicas): Denunció que la Provincia tiene más de 10 obras paralizadas en el distrito, comparando el ajuste de Kicillof con el de Javier Milei.
- Sebastián García (Servicios Públicos): Le pidió a Bianco que gestione los fondos pendientes en Infraestructura en lugar de opinar sobre los vecinos.
La relación se quebró definitivamente cuando Kicillof evitó mencionar la proscripción de Cristina Kirchner en la Legislatura, lo que motivó un duro cruce de Mayra en redes.
No es solo un cruce de palabras. Mayra Mendoza comenzó a «caminar» el Conurbano con la mirada puesta en la gobernación, hace unos días visitó Hurlingham, ayer fue a ExpoAgro mientras en X explotaba la batalla por las obras y las palabras de Bianco. El comentario de Bianco es leído en Quilmes como un intento de esmerilar la gestión local frente al crecimiento de la figura de la intendenta como principal referente opositora interna al kicillofismo.
Con el interinato de Eva Mieri al frente del municipio, el equipo de Mayra cerró filas: «Aprovechá la política para ayudar, no para criticar», lanzaron desde el gabinete local, dejando en claro que la paz en el peronismo bonaerense hoy es una utopía.