La situación socioeconómica de los periodistas en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) alcanzó un punto de extrema gravedad. Según los datos revelados por la Encuesta Integral 2026 del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA), el 65,6% de los profesionales percibe ingresos inferiores a la línea de pobreza en su empleo principal. Esta alarmante realidad salarial empuja al 67,8% del sector a recurrir a tarjetas de crédito, préstamos o financiamiento externo para cubrir necesidades tan básicas como los alimentos, los servicios de luz y gas, o el pago del alquiler.
La precarización y el pluriempleo se convirtieron en la norma dentro de las redacciones y los estudios de radio, donde los salarios magros no logran empatar el costo de la Canasta Básica Total. El informe detalla que el 54,4% de los trabajadores se ve obligado a sostener dos o más empleos para intentar llegar a fin de mes. El panorama es todavía más hostil en el sector radial, donde la pobreza golpea al 86,4% de los empleados, y en la prensa escrita, con un 75,7% bajo la misma condición crítica.
Persecución política y hostigamiento oficial
Al asfixiante escenario económico se le suma una sistemática embestida política que busca deslegitimar la tarea de informar. Desde la retórica oficial del gobierno de Javier Milei, se instaló un clima de hostilidad que roza la violencia discursiva, convirtiendo consignas de intolerancia hacia la prensa en verdaderos eslóganes políticos.
Esta postura gubernamental no queda solo en palabras: el 86,8% de los encuestados afirma que la libertad de expresión empeoró drásticamente bajo la gestión libertaria. Además, uno de cada cuatro trabajadores de prensa denunció haber sufrido amenazas o agresiones directas mientras ejercía su labor en la calle o las redes sociales. El ataque sistemático a los medios públicos y los intentos de flexibilización laboral configuran un escenario oscuro para el futuro de la profesión y la pluralidad de voces en el país.