El patrimonio de Sturzenegger creció $1.000 millones en un año: dólares afuera y beneficios de «casta»

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La reciente declaración jurada de Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación y Transformación del Estado, reveló un salto patrimonial que pone bajo la lupa la coherencia del discurso oficial. En solo doce meses, sus bienes pasaron de $1.402 millones a $2.371 millones, lo que representa un incremento nominal de casi $1.000 millones.

Mientras el presidente Javier Milei califica de «héroes» a quienes tienen dólares fuera del sistema y el Gobierno impulsa planes para que los ahorros vuelvan al circuito local, uno de sus ministros más influyentes mantiene el grueso de su fortuna en el extranjero.

Según el documento presentado ante la Oficina Anticorrupción, Sturzenegger posee depósitos en el exterior por un total de US$ 1.402.360. Estas partidas figuran bajo el genérico rubro de «OTRAS», sin especificar banco, país ni instrumento financiero, lo que añade una capa de opacidad a la declaración del funcionario.

El mapa patrimonial del ministro también muestra la continuidad de la sociedad Un Ombu S.A.S., una estructura con un objeto social «todoterreno» que le permite operar en casi cualquier sector económico (desde finanzas hasta minería). A esto se suma la incorporación de nuevos activos de lujo durante 2024:

  • Un departamento en la Ciudad de Buenos Aires.
  • Una camioneta Toyota Corolla Cross híbrida 0km.
  • Títulos públicos y activos financieros por cientos de millones de pesos.

La fotografía patrimonial de Sturzenegger expone que, pese a la retórica libertaria contra los privilegios de la política, las prácticas de la alta función pública permanecen inalteradas. El crecimiento exponencial de los activos, el resguardo de capitales fuera del país y el uso de estructuras societarias complejas demuestran que el concepto de «casta» no ha modificado la conducta económica de quienes hoy conducen el Estado.

La distancia entre el mensaje de sacrificio pedido a la sociedad y la realidad patrimonial de los ministros vuelve a abrir un foco de conflicto ético en el corazón del gabinete de Milei.

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