En un giro inesperado, el Poder Ejecutivo confirmó que este lunes volverá a habilitar el ingreso de la prensa acreditada a la Casa Rosada. La decisión surge luego de una semana de cierre total, una medida que no registraba antecedentes desde el retorno de la democracia en 1983 y que despertó fuertes críticas de diversos sectores de la comunicación. Pese a la reapertura, la medida oficial llegaría con matices, ya que trascendió que el libre movimiento de los cronistas dentro de la sede gubernamental se mantendrá acotado a sectores específicos.
La parálisis de la actividad periodística en Balcarce 50 había sido justificada inicialmente por el vocero Javier Lanari como una cuestión de seguridad nacional, alegando supuestas maniobras de espionaje ilegal denunciadas por la Casa Militar. Sin embargo, la falta de pruebas concretas sobre tales acusaciones y el malestar generado en organismos de defensa de la libertad de expresión, como FOPEA, forzaron una revisión de la postura oficial. Según fuentes periodísticas, el conflicto se habría originado tras una filmación realizada por un medio televisivo que no contaba con la autorización correspondiente.
Expectativa por la conferencia de Manuel Adorni
El retorno de los periodistas coincidirá con la vuelta del Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, a la sala de conferencias. El funcionario tiene previsto hablar este lunes a las 11 de la mañana, en lo que representa su reaparición frente a los micrófonos tras meses de haber discontinuado sus ruedas de prensa diarias. No obstante, aún persiste la incertidumbre sobre si se permitirá el sistema de preguntas y respuestas o si el formato será meramente expositivo.
Esta reapertura administrativa se da en un contexto de tensión creciente entre el presidente Javier Milei y el ejercicio periodístico. Mientras las organizaciones gremiales calificaron el cierre como un intento de evitar preguntas incómodas, el mandatario ha mantenido un silencio absoluto sobre el tema. El lunes funcionará como una prueba de fuego para determinar si el acceso a la información pública recupera su normalidad o si las restricciones espaciales impuestas significan una nueva etapa de control sobre la labor de los acreditados.