En un nuevo acto de crueldad social, el Ministerio de Capital Humano oficializó el fin del plan que asistía a los sectores más vulnerables. El programa, que fue clave para la reinserción laboral, es reemplazado por inciertos «vouchers» de capacitación.
El Gobierno nacional de Javier Milei sumó un nuevo capítulo a su política de ajuste y desamparo. A través del Ministerio de Capital Humano, se confirmó el cierre definitivo del programa Volver al Trabajo (VAT), una medida que deja a la deriva a 900.000 beneficiarios en todo el país.
A pesar de que el programa había demostrado ser una herramienta exitosa para la capacitación y el sostenimiento de miles de familias, la gestión libertaria decidió ponerle fin. La crueldad no es nueva: desde diciembre de 2023, el ingreso se mantenía congelado en apenas $78.000, un monto que la inflación galopante transformó en una cifra simbólica, insuficiente para cubrir incluso las necesidades básicas.
Un éxito bajo la lupa del ajuste
El programa «Volver al Trabajo» nació con el objetivo de eliminar las barreras de acceso al empleo formal, brindando un puente real entre la asistencia y el mercado laboral registrado. Sin embargo, en lugar de fortalecer esta transición, el Gobierno optó por el camino del recorte. La decisión oficial genera profundas dudas: ¿por qué eliminar un esquema que funcionaba para reemplazarlo por meros «vouchers» para cursos?
La falta de respuestas claras alimenta la sospecha de que el único objetivo real es el ahorro fiscal a costa del hambre de los que menos tienen. Mientras el Ministerio de Capital Humano habla de «decisiones planificadas», la realidad en los barrios populares es de absoluta incertidumbre. Sin el ingreso de abril, miles de argentinos pierden su último refugio frente a la crisis económica.