
Por Ezequiel Arauz
Los discursos de represión para garantizar el ajuste y el saqueo de los recursos naturales pasaron de las palabras a los hechos en Jujuy. El gobernador Gerardo Morales hizo todo el camino. Primero metió presa a la dirigente social Milagro Sala porque como el mismo aclaró no podía gobernar con ella libre. Luego abrochó a (casi) todo el arco político y avanzó en una reforma constitucional que significa un grave retroceso en términos de garantías básicas, y después la hizo votar (casi) a escondidas y después la llevó a cabo, a tiros, palos, piedras, policías de civil y en banda.
De repente en Juntos por el Cambio desaparecieron los matices y la dura Patricia Bullrich, el creativo delirante de Miguel Ángel Pichetto, el Horacio Rodríguez Larreta, el marmota Fernando Iglesias, el amigo de los narcos Espert y el moderno “cool” Martin Lousteau, todos coincidieron en respaldar a Morales sin fisuras. Juntos para una foto la que no se le cayó nadie.
Poniendo en acto la teoría del 70-30, acusaron al kirchnerismo sin más, sin pruebas, de manera artera. Sin una sola prueba ni un centímetro de rigurosidad. Hace rato se sabe que no importa la verdad. Pero están dando pasos veloces y mostrando las cartas. Están pasando de pantalla a la vista de todos.
Además de generar espíritu de cuerpo, pisoteando entre radicales (endurecidos y siempre temerosos del pueblo) el legado democrático del ‘83, legitimando prácticas represivas que no forman parte de lo aceptable, hablando de instituciones armas en la mano, están sembrando el terreno para lo que viene. En términos económicos y estratégicos sobre todo.
El eje central, el trasfondo de este conflicto es la soberanía sobre el litio, un recurso natural sobre el que, ya se han expresado las potencias imperiales, quieren meterle mano. Está en juego si algo de ese recurso va a quedar en el país para nuestro pueblo y no se va todo hacia afuera. Morales (se) garantizó una constitución a medida de ese saqueo. Y en un spot de los últimos días afirmó que en su provincia, como en ningún otro lado, se había terminado la protesta social.
La conferencia de prensa de Juntos, al ritmo de Patricia Bullrich (y los negocios armamenticios de su marido) ratifica que la idea es trasladar rápidamente esa receta a todo el país.
El desafío para Unidad por la Patria está planteado ahora. Hay un pueblo que espera ser representado, cuidado, defendido en serio y a toda costa. Lo planteó Cristina Fernández de Kirchner hasta el hartazgo: no hay desarrollo posible con el “acuerdo” con el FMI vigente. No hay desarrollo posible con entrega de los recursos naturales. No hay desarrollo posible pactando con los verdugos.