El fin de un gigante: Garbarino a un paso de la quiebra definitiva bajo la era Milei

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La histórica cadena de electrodomésticos Garbarino transita sus horas más oscuras. Tras fracasar el proceso de cramdown (salvataje), la empresa quedó al borde de la liquidación final. El escenario actual es el reflejo de una crisis terminal que se profundiza en un contexto de fuerte caída del consumo y políticas de ajuste que asfixian al sector comercial.

Lo que supo ser un imperio con más de 5.000 trabajadores hoy es una cáscara vacía. Los datos presentados ante el Juzgado Nacional en lo Comercial N°7 son contundentes, de 5.000 empleados, hoy solo quedan 18 personas sosteniendo la estructura, en enero de 2026, la firma facturó apenas $1,7 millones, una cifra irrisoria para una estructura de retail y en este momento solo quedan tres puntos de venta abiertos (Belgrano, Uruguay y Almagro), con actividad casi nula y falta de stock.

El cierre inminente de Garbarino no es un hecho aislado, sino que se enmarca en el daño cuantioso que las políticas económicas de la gestión de Javier Milei están generando en el mercado interno. La combinación de inflación en dólares, pérdida del poder adquisitivo y apertura indiscriminada ha sentenciado a las empresas que dependen del consumo de las familias argentinas.

Sin inversores interesados y con el canal de ventas online apagado, el juez Fernando D’Alessandro deberá decidir en los próximos días la quiebra formal. El fin de Garbarino marca un hito triste en la desindustrialización y el desguace del comercio nacional, dejando a sus últimos trabajadores en la incertidumbre total.


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