Según un informe del Instituto de Investigación Social Económica y Política Ciudadana (Isepci), las familias pobres de nuestro país el 76,5% de las familias pobres reducen porciones o no comen por falta de recursos.
El preocupante número surge del relevamiento que se realizó a través del Indicador Barrial de Situación Nutricional (IBSN) en 14 provincias y la ciudad de Buenos Aires, donde se relevaron a 17.883 niños, niñas y adolescentes (nnya) de 0 a 17 años, de estos el 40% presenta un estado de malnutrición.
Se espera que la pobreza al fin de este año se haya reducido por debajo de la que dejó el gobierno de Alberto Fernández, solo que el crecimiento exponencial de la pobreza y la indigencia en el primer semestre dejó como resultado una base estructural que presenta signas de un profundo retroceso en materia de seguridad alimentaria.
Son millones de argentinas y argentinos, donde una porción gigante son niñas y niños las que hoy están comiendo mal, en medio de un contexto que construyen un gobierno voraz y una oposición que todavía no logra reacomodarse.
«Respecto a los alimentos consumidos durante el último mes, el 73,3% de las entrevistadas manifestó que en este período la familia tuvo que privarse, de comer uno o varios de estos productos, por falta de los ingresos necesarios: carnes, verduras, frutas, lácteos, cereales, o legumbres», destaca el documento.
«Uno de los modos habituales que las jefas de hogar utilizan para paliar y/o “disimular” la carencia de recursos para adquirir los alimentos indispensables, es la reducción de las porciones habituales en cada comida, fue así que en el 72% se verificó esta situación», se señala en le informe del ISEPCI. Mientras que cuando se indagó sobre si saltean alguna comida (desayuno, almuerzo, merienda o cena) más del 70% contestó de forma afirmativa.