El último informe «Brújula Social» de Pulso Research revela un panorama de extrema fragilidad económica. Mientras el consumo se desploma, el Gobierno se sostiene únicamente por la herencia recibida y la falta de un liderazgo opositor claro.
Por: Redacción La Matriz Noticias
La luna de miel del Gobierno nacional con las expectativas parece haber llegado a un punto de inflexión. Según la última encuesta de la consultora Pulso Research correspondiente a febrero de 2026, el optimismo social se erosiona frente a la realidad del bolsillo: el 40% de los encuestados afirma que «lo peor del ajuste todavía está por venir», un salto de 15 puntos respecto a la medición anterior.
La crisis en números: Malestar y parálisis del consumo
El informe refleja una percepción social de la economía mayoritariamente negativa. El 67% de los consultados califica la situación actual como «mala» o «muy mala». El impacto en la clase media es total: los datos de las vacaciones de verano muestran que solo el 11% de los argentinos pudo viajar, confirmando que el descanso se convirtió en un lujo inalcanzable.
A pesar de este escenario, el oficialismo mantiene algunos pilares que le permiten evitar un colapso en su imagen, por ejemplo: La «pesada herencia». Una parte significativa de la población aún atribuye la responsabilidad de la crisis actual a la gestión del gobierno anterior, funcionando como un amortiguador político para Javier Milei. Otro punto a favor para el gobierno libertario es que el Presidente sostiene un 46,8% de imagen positiva frente a un 51,7% de negativa, manteniéndose competitivo en un escenario de grieta profunda.
Uno de los datos más reveladores de Pulso Research es la orfandad de la oposición. Más del 50% de los argentinos asegura que «no hay un líder claro» que represente una alternativa al modelo actual. Esta fragmentación opositora es, hoy, el principal sostén de un Gobierno que aplica un ajuste récord sin enfrentar una resistencia política articulada.
Sin embargo, con el conflicto docente en puerta por los salarios más bajos de la década en la Provincia de Buenos Aires y un endeudamiento familiar que ya toca el 9,3%, el crédito social basado en el pasado empieza a agotarse frente a un futuro que la mayoría percibe cada vez más sombrío.