La construcción, históricamente reconocida como el motor generador de empleo más rápido y con mayor impacto directo en el desarrollo de las zonas urbanas, atraviesa una parálisis histórica. Desde finales de 2023, la actividad acumula una pérdida estimada de entre 100.000 y 130.000 puestos de trabajo directos. El desplome mantiene al sector un 25% por debajo de los niveles previos al cambio de gestión nacional.
El impacto de la obra pública y la desmentida al relato oficial
El freno total de la obra pública nacional paralizó proyectos viales, de vivienda e infraestructura básica en las periferias de las grandes ciudades. Esta realidad contrasta de manera directa con las antiguas proyecciones oficiales del presidente Javier Milei, quien sostenía que el ajuste fiscal no generaría pérdida de empleo genuino.
La falta de reactivación evidencia que no existió el denominado «efecto rebote» o «pedo de buzo» prometido en materia laboral para este sector estratégico. Lejos de una recuperación rápida, las provincias no logran compensar la falta de fondos nacionales.
Preocupación gremial y empresarial
Desde la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA) y la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO) alertaron además sobre la falta de interlocución con las autoridades oficiales. Los referentes sectoriales señalaron que la ausencia de funcionarios designados para el área de infraestructura profundiza la incertidumbre y dificulta cualquier plan de reactivación a corto plazo.