Un informe oficial de la Secretaría de Trabajo confirmó el profundo estancamiento del mercado laboral argentino. Con las expectativas de contratación prácticamente en cero, la estabilidad del empleo privado formal se sostiene por la baja rotación y la retención de personal, mientras los despidos sin causa registran su pico más alto para el mes de agosto desde 2019.
Los datos oficiales de la última Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) exponen un panorama crítico para el corto plazo: apenas el 3,1% de las empresas privadas prevé incorporar personal en los próximos tres meses, mientras que un 3% proyecta recortes. Esto deja la expectativa neta de contratación en un magro 0,1 por ciento. La parálisis afecta principalmente a la industria manufacturera y al bloque de comercio, restaurantes y hoteles, dos sectores clave que anticipan reducciones en sus nóminas.
El freno laboral responde más a la retracción de incorporaciones que a desvinculaciones masivas. Las empresas priorizan retener plantas formales ante costos en dólares y baja demanda, aunque los despidos sin causa treparon a 0,7 casos cada 100 trabajadores en agosto, el nivel más alto en siete años para ese mes. Acumulado a la baja, el empleo privado formal cayó un 4,2% desde noviembre de 2023 (265.765 puestos menos), con la industria a la cabeza de la destrucción con 94.924 puestos.