El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) dio a conocer el IPC del mes de septiembre, la inflación volvió a subir y cerró en 1,9%.
No pega una y lo peor es que son cada vez más las malas noticias para el gobierno, que las percibe como duros golpes auto infringidos en materia política. La inflación sube a semanas nada más que un desaforado Milei gritaba que la mayorista había comenzado con cero. Sin esos gritos la noticia de hoy no golpearía tanto como golpea.
En un contexto de casi recesión, con una baja en las perspectivas de crecimiento de nuestro país que el FMI había estimado para este año rondaría el 3,5%, por lo menos así había sido en julio pasado, ahora corrige y señala que el crecimiento será menor, cerrando 2026 con un 2,6%.
Este 1,9%, un 0,02% mayor al 1,7% de julio, es resultados de las subas que se dieron en Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (+3,1%). La educación sumó un 3%, alimentos y bebidas no alcohólicas sufrieron un avance de 2%, donde las verduras por una cuestión estacional empujaron fuerte.
Cabe señalar que Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles son los sectores que se han sostenido en constantes subas y son el grupo que más ha colaborado en este 33,4% interanual.
Un dato es el crecimiento de las canastas básicas por debajo de la inflación, en este caso crecieron un 1,7%, es decir un 0,02% por debajo del mes de septiembre. Esto decantó en que una familia tipo necesitó $1.632.505 por mes para no estar por debajo de la línea de pobreza y $738.690 para no cruzar la de indigencia. En el caso de la Canasta Básica Total se desaceleró fuerte si compara con julio donde alcanzaba subas del 2,5%.

Este otro dato debe poner muy mal al gobierno y golpea fuerte al interior del gobierno en un contexto donde son cada vez más los rumores sobre la salida del ministro de economía Luis Toto Caputo. Los alimentos esenciales aumentaron un 40% interanual, es decir, septiembre de este año comparado con septiembre de 2025, o sea un 6,6% más que la inflación total registrada en estos últimos doce meses.
En septiembre de 2015, con Cristina en el poder, el IPC, según mediciones privadas y no el 1,2% que había disparado el INDEC, era de 1,9%. Había pleno empleo, los salarios más altos en la región, la producción ocupaba casi el 80% de la capacidad instalada, el estado estaba desendeudado, las empresas también y las familias no engordaban índices de morosidad, casi todo lo contrario.
¿qué solucionó Milei?