El jefe de Gobierno porteño olvidó el histórico desaire del presidente en el Tedeum, hace un año atrás, y ahora mendiga un acuerdo político con La Libertad Avanza argumentando la «amenaza kirchnerista».
El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri, volvió a instalar con fuerza la posibilidad de sellar una alianza electoral estratégica entre el PRO y La Libertad Avanza (LLA) de cara a los próximos comicios. En declaraciones radiales, el mandatario porteño aseguró que la relación con la gestión de Javier Milei «es buena» y justificó el acercamiento bajo la premisa de frenar el regreso del populismo.
Sin embargo, para muchos sectores de la política y de la opinión pública, esta reconciliación forzada expone una notable falta de orgullo institucional. Apenas un año atrás, el propio Javier Milei humilló públicamente a Jorge Macri durante el Tedeum del 25 de mayo, dejándolo con la mano extendida frente a las cámaras de todo el país y justificando luego el desplante en redes con la frase «Roma no paga traidores».
Hoy, dejando atrás el amor propio y las viejas rispideces discursivas, el referente del PRO argumenta tener «muchos puntos de vista en común» con el oficialismo nacional. Mientras tanto, en los pasillos de la Casa Rosada miran el pacto con recelo. Desde el Gobierno nacional evalúan si realmente necesitan asociarse con las debilitadas estructuras del macrismo en territorio porteño o si les conviene competir con una lista puramente libertaria.