Radiografía de la precarización: el empleo informal creció casi un 29% en la última década

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Los datos oficiales del INDEC revelan un panorama crítico: mientras el trabajo registrado está estancado, la informalidad ya alcanza al 44% de los asalariados en Argentina. Cuáles son los sectores más afectados.

El mercado laboral argentino atraviesa una transformación estructural marcada por la precarización. Según datos oficiales procesados por La Matriz Noticias, en los últimos diez años la cantidad de trabajadores asalariados no registrados aumentó un 28,7%, lo que representa la incorporación de más de 1,2 millones de personas al sistema de empleo «en negro».

El contraste es alarmante. Mientras la informalidad sumó millones, el empleo formal en el sector privado mostró un crecimiento casi nulo: apenas un 0,8% entre 2016 y 2025. Esto significa que, por cada nuevo puesto de trabajo registrado, se crearon decenas de puestos sin aportes ni cobertura social.

En 2016, el 38% de los trabajadores se encontraba en la informalidad; para el tercer trimestre de 2025, esa cifra escaló al 44%, consolidando al trabajo no registrado como la principal vía de inserción laboral ante la falta de dinamismo económico.

La precarización no golpea a todos por igual. Hay rubros donde el trabajo en negro es la norma y no la excepción:

  • Servicio doméstico: 70,9% de informalidad.
  • Actividad agropecuaria: 66,1%.
  • Construcción: 55,5%.

Sin embargo, el dato más sorpresivo aparece en la enseñanza privada, donde la informalidad se duplicó en una década, pasando de 87.000 a 174.000 trabajadores no registrados. También se registraron subas críticas en los sectores de comercio (185.000 nuevos informales) y salud privada (171.000 nuevos empleos en negro).

Este crecimiento de la informalidad no solo implica salarios generalmente más bajos, sino que profundiza la crisis del sistema de seguridad social: son millones de trabajadores que hoy no cuentan con obra social, ART ni aportes jubilatorios para su futuro.

La falta de políticas que incentiven la registración y el estancamiento de la inversión privada parecen haber condenado a casi la mitad de la fuerza laboral del país a la desprotección total.


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