En un contexto de caída en su imagen positiva y frente al avance de diversas denuncias de corrupción, el presidente Javier Milei volvió a recurrir a la confrontación ideológica para recuperar centralidad. Esta vez, el mandatario utilizó sus redes sociales para lanzar un ataque que incluyó una abierta ironía sobre la cifra de los 30.000 desaparecidos, un símbolo central de las políticas de Memoria, Verdad y Justicia en Argentina.
El disparador de la nueva «batalla cultural» fue el caso de Agostina Páez, la abogada argentina detenida en Brasil bajo cargos de racismo. El episodio derivó en un inesperado cruce político cuando la diputada oficialista Marcela Pagano agradeció públicamente al expresidente Alberto Fernández por intervenir en las gestiones para la liberación de la joven.
La furia de Milei y el dardo a los 30.000
La reacción del Presidente no se hizo esperar. A través de un reposteo de La Derecha Diario, Milei cargó contra la gestión de la pandemia del entonces gobierno del Frente de Todos (ex Unión por la Patria). En su mensaje, el mandatario acusó a Fernández de haber extendido la cuarentena por motivos electorales, lo que, según su visión, habría costado vidas adicionales.
Sin embargo, el punto de mayor controversia llegó al final de su mensaje en la red social X. Tras mencionar que Argentina registró 130 mil fallecidos por Covid-19, Milei disparó: «En un país mediocre hubieran sido 30.000».
La frase fue interpretada de inmediato como una banalización del genocidio perpetrado por la última dictadura cívico-militar, utilizando una tragedia sanitaria para burlarse de una cifra que representa la herida más profunda de la historia democrática argentina.
Contradicciones y datos
El ataque de Milei no solo generó repudio por su carga simbólica, sino que también choca con las evaluaciones internacionales. Durante la emergencia sanitaria, la Organización Mundial de la Salud (OMS) había destacado en diversas oportunidades el despliegue del sistema de salud argentino para contener la mortalidad en un contexto de colapso global.
Con este nuevo posteo, el Ejecutivo ratifica su estrategia de polarización extrema como herramienta de distracción frente a una economía que no muestra signos de recuperación y un malestar social que comienza a reflejarse en las encuestas.