El balance de Mercado Libre desmitifica al «genio tecnológico»: la mayor parte de su facturación proviene de tasas usurarias a familias endeudadas, mientras el Gobierno libertario le otorga exenciones millonarias.
Casi dos tercios de la facturación de Mercado Libre ya no provienen del comercio electrónico, sino de la usura financiera. Según el último balance de la compañía correspondiente al primer semestre de 2026, el 64,3% de sus ingresos récord de 10.000 millones de dólares se generó a través de su plataforma financiera, Mercado Pago. Lejos del relato que posiciona a Marcos Galperín como un «gurú de la tecnología», los números demuestran que su fortuna actual se agiganta a costa del estrangulamiento económico de las familias argentinas.
El negocio de endeudar a los argentinos
En un contexto de recesión profunda y destrucción del empleo bajo la gestión de Javier Milei, millones de personas recurren a créditos rápidos virtuales para subsistir. Con una inflación anual que ronda el 30%, las tasas efectivas anuales que cobra Mercado Pago superan el 750% en determinados segmentos. Esta desregulación total permite una matriz extractiva donde las tasas más altas se aplican de manera sistemática a los sectores con mayor vulnerabilidad financiera.
Beneficios impositivos para los más ricos
Mientras el modelo libertario ahoga el consumo interno y empuja al cierre a miles de pequeñas empresas, el Estado nacional profundizó los privilegios fiscales para la mayor fortuna del país. Durante los primeros seis meses de este año, Mercado Libre obtuvo un ahorro impositivo de 42 millones de dólares (aproximadamente 68.000 millones de pesos) en concepto de exenciones al impuesto a las ganancias y contribuciones patronales.
Esta transferencia indirecta de recursos expone las prioridades del Gobierno: desfinanciar el bienestar público para sostener los márgenes de ganancia de sus principales aliados corporativos.