Ramiro Marra será candidato a legislador de la Ciudad de Buenos Aires por la UCeDe y sin decir cómo, prometió un plan de extermino para las y los vecinos de los barrios populares y prohibir a las personas en situación de calle a las que llamó “fisuras”.
¿La ultraderecha se multiplica o se fragmenta?
Ramiro Marra fue expulsado de La Libertad Avanza y esto fue visto como un desplante a un hombre que fue ingeniero en los discursos de odio y en la construcción de políticas de exterminio, sin embargo, cabe preguntarse ¿fue una lección de adoctrinamiento o una estrategia de multiplicación?
Marra se presenta como un alfil de las políticas de exterminio, a las víctimas de los consecutivos planes de ajuste (Macri/Fernández/ Milei) les llama “fisuras” y afirma en una nota con total desparpajo: «Tengo un proyecto para trabajar para que no se permita dormir en la calle. hay que llevarlos a los lugares correspondientes y, si no hay, generarlos».
Marra no tiene ni idea de lo que habla, eso está completamente claro, por un lado, apunta contra los subsidios del estado, por el otro, habla de generar espacios ¿Y eso es una solución? ¿políticas de viviendas no hay? ¿Estos lugares serán ocupados para siempre? ¿Será el sector privado el que los sustente “para siempre”?

Marra es libertario, además de neo liberal y con anclaje en las ideas de la mismísima dictadura cívico militar, la misma que un día decidió sacar en camiones a familias enteras de los barrios populares de la ciudad y tirarlas, literal, en el conurbano bonaerense o construir un muro para taparlas, como hizo Cacciatore, intendente porteño de la dictadura en CABA o Antonio Bussi gobernador de Tucumán.
Que no se vean, aunque sigan existiendo con sus dolores y su marginalidad, pero invisibles a la mirada de la clase media y acomodada, los que están dentro del sistema.
A semanas de la primera elección legislativa, CABA se debate entre tres propuestas violentas y de odio y alternativas de inclusión, las cuales deberán surfear entre las poderosas olas de distracción de los medios hegemónicos y fracturas internas que parecieran abonar un futuro incierto y triste para los sectores más vulnerables.