La primera actividad de un colectivo dinonegacionista se llevó adelante frente al Museo de Ciencias Naturales de La Plata bajo la consigna “Este movimiento no se extingue”.
La ciencia acorralada por la perspicacia y la resistencia de un pequeñísimo grupo de personas que buscan hacernos saber que todo, absolutamente todo, es un engaño. Desde que la tierra no es redonda, cuando en realidad es plana, hasta lo dañina que son las vacunas, y ahora también, que los dinosaurios han sido un invento.
En la “Agencia de Noticias Científicas de la UNQ”, Nadia Chiamoroni charló con Claudio Cormick, Doctor en Filosofía y especialista en movimientos que se centran en el negacionismo de la ciencia.
Según Cormick, el movimiento que niega la existencia de dinosaurios surgió en, 2015 en Estados Unidos. “Apareció luego del estreno de una de las películas Jurassic Park y quienes formaban parte de esto expresaban que, si es tan fácil hacer las réplicas que se veían en la pantalla, entonces los fósiles podían no ser reales”.
En concreto, quienes niegan la existencia de dinosaurios, creen que los fósiles son falsos, que la paleontología está basada en especulaciones y que la historia de estos enormes animales contradice textos religiosos tales como La Biblia. Hay que tener presente que la paleontología ha documentado mediante abundante evidencia la existencia de los dinosaurios, no solo en Argentina, sino en todo el mundo.
Las explicaciones detrás de la existencia de estos grupos se encuentran en las motivaciones religiosas, con especial énfasis en aquellos que niegan la Teoría de la Evolución. También forman parte personas que desconfían en la ciencia gracias a teorías conspirativas y quienes desconocen cómo se interpretan resultados y se sacan conclusiones con la evidencia científica.
“En el caso argentino, la página detrás del evento es Nur para todos, impulsada por Iru Landucci, un referente del movimiento terraplanista. La justificación de sus posiciones no es de carácter religioso, sino de una forma mal digerida de espíritu científico según la cual habría que poner todo en duda, no creer en lo que nos dicen y afirmaciones similares”, explica Cormick. En su cuenta de Instagram cuentan con casi 100 mil seguidores y, quienes se reunieron en el Museo de La Plata se autoproclaman como “librepensadores”.
“No nos extinguimos” era lo que decían los desafiantes carteles el día del evento platense. Cormick habla de una búsqueda del fenómeno “bait”, un tipo de contenido que busca una reacción impulsiva y llamar la atención. El surgimiento del dino-negacionismo argentino se debe a que el terraplanismo ya no generaba tanta respuesta y negar los registros fósiles renueva la atención.
El problema de este tipo de movimientos, más allá de los chistes y humoradas, es que las personas que forman parte son más susceptibles a caer en otro tipo de negacionismo, como el del cambio climático o la efectividad de las vacunas. Tienden a creer que las cosas son verdaderas porque así lo sienten en lugar de que es así por el consenso científico. Es por esto que es fundamental que los medios masivos de comunicación traten estos temas con responsabilidad. La información debe ser clara y, por, sobre todo, es imperativo que tome protagonismo la visión científica por sobre la negacionista.