El gobierno de Axel Kicillof anunció un aumento del 30% en las partidas del Servicio Alimentario Escolar (SAE), llevando la inversión mensual a 54.000 millones de pesos. La medida, comunicada por el ministro Andrés Larroque, busca garantizar el desayuno, almuerzo y merienda de más de dos millones y medio de alumnos en escuelas públicas bonaerenses, además de duplicar la asistencia a los municipios y subir un 25% los fondos de programas sociales.
Este movimiento oficial ocurre en un clima de fuerte tensión política. El anuncio se precipitó luego de que el legislador Mario Ishii presentara un proyecto para declarar la Emergencia Alimentaria en la provincia, una iniciativa que no fue consultada con el Ejecutivo y que cayó muy mal en el entorno de Kicillof. En el kicillofismo ven esta jugada como una maniobra de La Cámpora para marcarle la cancha al Gobernador y adelantarse a una gestión que ya estaba en marcha.
Más allá de las disputas internas, el panorama financiero es crítico. La gestión bonaerense denunció un asfixiante ahogo financiero por parte del presidente Javier Milei, quien mantiene una deuda acumulada con la provincia de más de 220.000 millones de pesos destinados a comedores. Ante la falta de respuesta del Ministerio de Capital Humano de la Nación, la Provincia decidió hacerse cargo del 100% del programa MESA para evitar que se corte la entrega de alimentos en un contexto de caída del poder adquisitivo.