La mentira de la inflación baja: una familia necesitó casi $1.500.000 para no ser pobre en mayo

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Mientras el gobierno de Javier Milei festeja números macroeconómicos de laboratorio, el INDEC desnudó la cruda realidad de los bolsillos argentinos. La Canasta Básica Total sigue aplastando los salarios.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) difundió los alarmantes datos de las canastas básicas de mayo, exponiendo el verdadero costo del ajuste del gobierno anarcocapitalista. Los números demuestran que el relato oficial de la «desaceleración» es humo frente a una realidad implacable.

¿Cuánto cuesta no ser pobre con Milei?

Según el informe técnico, una familia tipo de cuatro integrantes necesitó ingresos por $1.498.741 para no caer bajo la línea de pobreza. Esto representa un aumento de más de $31.000 respecto al mes anterior, un piso que no para de subir y que licúa cualquier intento de subsistencia familiar.

Por su parte, la línea de la indigencia trepó de manera dramática. El mismo hogar requirió de $681.246 mínimos para poder alimentarse, dejando en claro que millones de personas ya no cubren las necesidades biológicas más básicas bajo este modelo económico.

Los rubros que castigan al bolsillo

Aunque el oficialismo celebra un Índice de Precios al Consumidor (IPC) del 2,1%, los rubros regulados y estacionales continúan en alza por el brutal tarifazo y la desregulación de los mercados:

  • Comunicación y Educación: Registraron subas del 3,4% y 2,9% respectivamente.
  • Precios Regulados: Crecieron un 2,4% empujados por los aumentos en combustibles líquidos, luz y agua autorizados por la Secretaría de Energía.

La variación acumulada interanual de la Canasta Alimentaria ya roza el 36,2%. La recesión inducida por el Ejecutivo mantiene paralizado al consumo masivo, golpeando principalmente a los sectores más vulnerables de la sociedad argentina.


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